Tradiciones de México: las pastorelas y sus orígenes

Tradiciones de México: las pastorelas y sus orígenes

En nuestras comidas solemos pensar a dónde ir con los niños esa tarde, los fines de semana o bien, ir preparando las vacaciones.

Es un momento del día en donde las historias, los acontecimientos del día y la planeación de actividades se lleva a cabo.

En estas fechas navideñas las opciones cambian un poco y existen eventos  y lugares infantiles especiales y diferentes que los niños pueden disfrutar.

¿Y qué evento especial y diferente no lo es ir a ver una pastorela?

No en todos lados esta singular puesta se puede apreciar, de hecho le comenté a mi vecina que si íbamos al teatro para ver la pastorela y me miró un tanto extrañada.

Al ser de Estados Unidos y el haber llegado apenas unos meses, este tema le es totalmente ajeno.

Así que la pusimos en antecedentes y si tu tienes la misma pregunta, vemos que las pastorelas se originaron en Italia alrededor de 1223 cuando San Francisco de Asís tuvo la idea de representar el nacimiento de Jesús en un belén.

Resultado de imagen de pastorela"

El propósito religioso era propagar la fe cristiana instruyendo a los campesinos analfabetos en la historia de Navidad.

Desde Italia, la costumbre de los belenes se extendió por todo el mundo. En México, la tradición se desarrolló con un sabor único mexicano.

En 1530, apenas veinte años después de la llegada de los españoles, el hermano Juan de Zumárrago, primer obispo de Nueva España (México), decretó como “Una farsa del encantador nacimiento de nuestro Salvador” y se basó en la tradición europea de las obras de moral medievales: obras cortas de un solo acto cuyo propósito era instruir a las masas.

Las primeras pastorelas fueron escritas por misioneros en la orden de los franciscanos, quienes fueron los primeros en llegar a Nueva España.

Un tiempo después, a los franciscanos se les unieron misioneros de otras órdenes monásticas, que también escribieron pastorelas.

La primera pastorela puesta en escena en suelo mexicano se presentó en 1533 en Santiago de Tlatelolco y se tituló El fin del Mundo.

Los indígenas eran receptivos al drama litúrgico, porque su propia tradición incluía tanto ritos expresivos para honrar a sus dioses como un repertorio de verdaderas obras de teatro.

También se alentó a los indígenas porque el decreto del obispo especificaba que se realizaran bailes, canciones y flores, elementos que los indígenas consideran partes esenciales de cualquier fiesta.

Las capillas al aire libre de las iglesias sirvieron de telón de fondo para la primera puesta en escena de esta obra alegórica que celebra la Eucaristía y, más tarde, las pastorelas navideñas.

En México, la forma y el contenido de la pastorela evolucionaron lentamente, el resultado no solo de las influencias indígenas sino también de la dinámica que emana de una identidad mexicana emergente. Los autores seculares comenzaron a escribir obras con contenido popular, desacoplando así el texto de la tradición religiosa.

Estas obras se burlaron no solo de las autoridades políticas y religiosas, sino también de la aristocrática sociedad mexicana.

Es justo decir que la pastorela ha sido adoptada como una bienvenida tradición navideña por todas las clases de la sociedad mexicana.

Con el paso del tiempo, la pastorela asumió su forma actual: diálogos, canciones, bailes y batallas escenificadas.

Su lenguaje simple se transmite a través de una tradición oral que culmina en actuaciones en las calles, plazas y atrios (patios) de las iglesias.

Resultado de imagen de pastorela"

Su personajes principales se centran en pastores, demonios, ángeles y arcángeles y un ermitaño.

La Virgen María, José y el Santo Niño generalmente se presentan como figuras en un cuadro silencioso del Belén.

Así que ir a ver una pastorela junto con los niños los llevará a un viaje al pasado escenificado por personajes que se contraponen llevando un mensaje de navidad.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

shares